Más de las ocho de la noche en este lugar y no hay nada abierto. ¿Pero dónde demonios estoy? Me pregunto a mí mismo. Sigo caminando calle abajo, a ver si encuentro algo. Necesito olvidar. Al final de la calle, veo un pequeño bar, donde está el camarero y un par de clientes más. Quizá no es lo que esperaba, pero necesito un trago para olvidarme del mundo un rato más. Me bajo el gorro hasta conseguir que me tape todo lo posible, me ajusto las gafas de sol, quizá de esta manera nadie me reconozca. Decido entrar. Me siento en un taburete frente a la barra y le pido al mozo una copa. Miro alrededor, aunque no haya mucha luz, puedo ver las cuatro mesas que hay, la gente que está ahí, que poco tiene que ver conmigo, y aún así parecen igual de aburridos de esta vida. Doy un trago y veo que todo parece destartalado, desordenado o incluso algo sucio. Qué ironía, parece que estuviéramos hablando de mi vida. En mi cabeza vuelven a a parecer los pensamientos que me han estado persiguien...
Comentarios
Publicar un comentario